Querido Padre:
Hace poco me preguntaste por que yo afirmaba que te temia.Como de costumbre no supe que contestarte,en parte precisamente por ese miedo y en parte porque la fundamentacion de ese temer necesita demasiados detalles como para que yo pueda exponerlos en una conversacion. Los metodos mas efectivos y contundentes que utilizabas en forma oral eran: amenaza,reto,insulto,ironia,carcajada maligna y -curiosamente- la autocompasion.
Es cierto que casi nunca me pegaste.Pero tus gritos y los mios,el enrojecer de tu cara,todo eso era casi mas insoportable.Es como el momento en que alguien va a ser ahorcado.Si realmente lo cuelgan,muere,y todo ha pasado.Pero si debe soportar todos los movimientos previos a su ejecucion y recibe el indulto cuando ya siente la soga al cuello,debera penar toda su vida acosado por esa sensacion.A esto se agregan todas aquellas oportunidades en las que,segun tu opinion,yo era merecedor de castigo y gracias a tu indulgencia no los recibia;mi sentimiento de culpa volvia a acrecentarse.Todos los caminos conducian a la culpa que sentia por ti.
No solo perdi el sentido de la familia,como dices,sino que la familia se convirtio en un simbolo de vinculo que debia romper contigo (y nunca pude hacerlo)
me pasa lo mismo...
ResponderEliminarJODER.